sábado, marzo 24, 2012

El cineclubismo, una forma sincera de acercamiento al séptimo arte


Colombia a 63 años de los grandes formadores de público


Este 6 de septiembre, se cumplen 63 años de la tan conocida primera proyección del cineclub de Colombia en el teatro San diego de la ciudad de Bogotá, un relato que entre mitos, imprecisiones históricas y especulaciones propias de la pasión cinematográfica, se ha llevado en múltiples ocasiones al papel y ha significado obligado tema de conversación en espacios de integración cineclubistica en Colombia.

Ese mítico 6 de septiembre de 1949, dio inicio a un movimiento de estudio, difusión y análisis del fenómeno cinematográfico en su esencia más pura, movimiento que se convirtió desde entonces en una de las iniciativas colombianas de vanguardia más relevantes en la historia de la cinematografía nacional.
La palabra cineclub, se encuentra consignada en las primeras páginas de la historia de instituciones y labores tan importantes como las cinematecas, festivales de cine, grupos de análisis cinematográficos, revistas de cine y por supuesto la critica cinematográfica, siendo la labor cineclubistica, en el caso los primeros festival y cinematecas, antecesora ineludible.
63 años más tarde de que el Cineclub de Colombia diera inicio a la proyección de “Los niños del paraíso” de Marcel Carne, el movimiento cineclubista colombiano sigue dando su batalla incansable por la difusión del “buen” cine y la creación de espacios de debates que generen procesos sólidos de formación al público interesado en formase.
Podría afirmar, sin temor a equivocarme, que ninguna institución nacional, oficial o privada, lleva una labor tan incansable y continua de formación de públicos igual a la de varios cineclubes a nivel nacional. Muestras de cine, festivales, proyecciones en los barrios, cineforos, talleres y algunas otras tareas que no podría precisar, hacen parte del portafolio de servicios de muchos cineclubes en Colombia, todo esto en la gran mayoría de los casos, sin ningún apoyo económico y manteniendo en todas las ocasiones la premisa máxima de la gratuidad.
El cineclubista enfrenta grandes molinos de vientos, muchos de ellos producto de sus propios desórdenes y otros muchos instaurados por un sistema que lo margina e ilegaliza, armado sólo de sus ganas sinceras y sin pretensiones de mostrar cine.     
Todo lo anterior me refiere que la humilde labor cineclubista, significa tal vez la forma más sincera de acercamiento al séptimo arte, en la gran mayoría de los casos, la primera aproximación directa con la dinámica del audiovisual, que tienen  muchas de las personas que deciden dedicarse el resto de su vida al cine y sus labores, la cantera donde hasta el día de hoy se forman los cineastas, críticos de cine, directores de festivales y en general los fagocitadores de imágenes en movimiento: El público.

Gabriel Ramón Pérez Castellar

Primera editorial dela página web del movimiento Cineclubista Colombiano.

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