sábado, diciembre 04, 2010

Machete, la obra maestra de lo insoportable

Bitácora de una Cinefilia desprevenida. Sexta entrega.
Machete, la obra maestra de lo insoportable. Machete. Robert Rodríguez (Sala: La bahía del filibustero)
Cuando uno es bueno en lo que hace, sin importar que es eso en lo que nos desempeñemos tan bien, siempre existe la necesidad de superarse en ese mismo instante en el que cree que llego a su límite.
Robert Rodríguez es de esos perseverantes hasta el final y cuando el público e incluso el mismo (creo yo) pensaban que no podría hacer una película más detestable, cual mago que hace brotar de su sombrero un conejo reluciente de blancura, él, Robert Rodríguez nos deslumbra con su último filme “Machete”, una película cuyo atrevimiento solo demuestra el empeño que puso su director por hacer de ella una más de sus incursiones infaustas al séptimo arte.
No podemos negar que en esa carrera que Rodríguez cursa en busca de hacer de sus últimas películas una cinta de menor calidad que la anterior hecha por él mismo, en una especie de reto, el tipo ha tenido sus desatinos -porque no decirlo- “SIN CITY” es definitivamente un descache para la infame filmografía del director aun cuando hay que precisar que en Sin City metieron mano Tarantino Y Miller, pero el asunto es que Machete NO, no es ningún descache, diría entonces que es su obra maestra, su capilla Sixtina sin lugar a duda.
Algo que me resulto de lo más irritante, es la superflua e irresponsable manera con la que el señor Rodríguez abordo el tema de la condición del inmigrante latino en la tierra del tío sam, incluso cuando algunos de los críticos cinematográficos de varios de los diarios más importantes de Latinoamérica muy por el contrario ensalzaran esto otorgándole sorprendentemente un tinte de férrea postura beligerante y de querella política, donde lo que yo vi fue solo la explotación de la compleja situación del inmigrante aprovechando una coyuntura política que Rodríguez trata inclusive como moda.
En ocasiones anteriores aguante callado agresiones como la incursión de Enrique Iglesias en una de sus cintas, el maltrato a la narrativa cinematográfica o la sobresaturación de personajes prescindibles y con los cuales nunca supo qué hacer en el transcurso de la cinta, pero en esta ocasión creo yo, llego a sus límites (eso espero, pero quién sabe si como un mago que hace brotar de su….). Machete es un filme que carece de todo contenido congruente, lleno de una violencia insulsa y que transgrede los bordes de la credibilidad para constituirse en una mezcolanza de sucesos improbables que ni siquiera son planteados de una manera que los hagan (solo) medianamente creíbles.
La película que se encuentra llena de una cantidad de actores reconocidos y otros en ese proceso como Robert De Niro o Lindsey Lojan (quien por cierto tiene una escena erótica junto a otra actriz y Danny Trejo el protagonista de la cinta, sin ningún sentido narrativo y además disparada a quema ropa con el tacto de una película porno de bajo presupuesto) es otro de los intentos de Robert Rodríguez de permanecer en la inmortalidad como uno de los cineastas con ese talento industrial de hacer un cine insoportable.
Un hecho para rescatar es el primer protagónico de Danny Trejo, eterno villano secundario de una buena cantidad de películas y además la reconfortante facilidad con la que Machete (Trejo) accede sexualmente a las mujeres con las que cualquier hombre soñaría, para citar a una amiga que pregunto luego de ver la película “no sé como hizo un hombre tan feo para tirar con todas esas mujeres tan bonitas”.


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